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Enfermedades autoinmunes

Control. Equilibrio. Vida

Características

  • En las últimas décadas las enfermedades autoinmunes van en aumento, quizás por la contaminación de nuestro entorno.

  • Los solventes, los plásticos, los aditivos o los alimentos procesados están cargados de moléculas no naturales ante las que reacciona nuestro sistema inmunitario, que se puede agotar perdiendo su eficiencia.

  • El sistema inmune se “confunde”… pero no es un error aleatorio: En las enfermedades autoinmunes, el cuerpo ataca sus propios tejidos, pero no lo hace porque sí. Hay una combinación de factores: genética, ambiente (infecciones, estrés, tóxicos) e incluso la microbiota intestinal. Es decir, no es que el sistema inmune falle, sino que responde de forma desregulada.

  • Muchas empiezan años antes de dar síntomas visibles: Antes de que aparezca dolor, inflamación o fatiga, el cuerpo puede llevar años generando anticuerpos sin que la persona lo sepa. Por eso la detección precoz y el estilo de vida (alimentación, inflamación, descanso) pueden marcar una gran diferencia en la evolución

 

¿Qué son las enfermedades autoinmunes?

Las enfermedades autoinmunes son aquellas en las que nuestro sistema inmunitario comete errores a la hora de distinguir lo propio de lo extraño, descargando una batería de moléculas tóxicas llamadas auto-anticuerpos que afectan a las células propias, deteriorando los órganos que éstas constituyen.

Hay individuos más sensibles al entorno que suelen ser más propensos a padecer este tipo de enfermedades, generalmente más frecuentes en mujeres que en hombres.

A veces hay familias con susceptibilidad ante alguna de estas patologías porque comparten un sistema inmune más deficitario.

¿Qué es el sistema inmune?

Durante el nacimiento nos contaminamos de microorganismos del canal del parto que empiezan a colonizar el sistema digestivo, constituyendo la microbiota, bacterias buenas que mantienen la integridad de nuestras mucosas.

Más tarde, la vida nos va exponiendo a sustancias no naturales potencialmente tóxicas, y a otros microorganismos que penetran en nosotros.

Serían una amenaza para nuestra salud si no tuviéramos el sistema inmune, un “ejército” de células propias que nos ayudan a frenar las toxinas provenientes del exterior.

Estas células dialogan entre sí, se coordinan y se ponen de acuerdo como un verdadero equipo cuya función es identificar lo ajeno y rechazarlo.

El sistema inmune se extiende por todos nuestros órganos.

Los glóbulos blancos (leucocitos) navegan por nuestra sangre y nuestra linfa, patrullando constantemente para detectar y destruir las estructuras que sean consideradas perjudiciales.

 

Tipos de enfermedades autoinmunes

Entre las enfermedades autoinmunes más frecuentes tenemos la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple, la espondilitis anquilosante, el lupus eritematoso y el síndrome de Sjögren.

Preguntas frecuentes

La ozonoterapia es un tratamiento médico que utiliza una mezcla de oxígeno y ozono con fines terapéuticos. En enfermedades autoinmunes, puede ayudar a modular la respuesta del sistema inmunológico, reducir la inflamación y mejorar la oxigenación de los tejidos, contribuyendo al alivio de los síntomas.

Cuando es aplicada por profesionales cualificados y con protocolos adecuados, la ozonoterapia es segura y bien tolerada. Es importante realizar una valoración previa personalizada para adaptar el tratamiento a cada caso.

Afectan principalmente a mujeres: aproximadamente 7 de cada 10 pacientes son mujeres. Se cree que las hormonas y factores genéticos influyen en esta diferencia.

Sí, y es más común de lo que parece. Esto se conoce como poliautoinmunidad, y ocurre porque el sistema inmunológico ya está desregulado.

No existe una única prueba. El diagnóstico suele combinar síntomas clínicos, análisis de sangre (anticuerpos) y pruebas específicas, lo que a veces retrasa su detección.

Porque sus síntomas son muy generales (fatiga, dolor, inflamación) y pueden confundirse con otras patologías. De media, pueden pasar años hasta tener un diagnóstico claro.

Sí. El estrés crónico puede activar o agravar los brotes, ya que influye directamente en el sistema inmunológico.

No son directamente hereditarias, pero sí existe una predisposición genética. Es decir, puedes heredar el riesgo, no la enfermedad en sí.

Sí, aunque muchas se diagnostican entre los 20 y 50 años, pueden aparecer incluso en la infancia o en edades más avanzadas.

Mucho. Una dieta proinflamatoria puede empeorar los síntomas, mientras que una alimentación equilibrada puede ayudar a reducir la inflamación y mejorar el bienestar.


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