Características
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Dolor facial súbito y extremo: se manifiesta como descargas eléctricas intensas en un lado de la cara, de aparición brusca y corta duración.
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Desencadenantes cotidianos: acciones simples como hablar, masticar, lavarse la cara o incluso el roce del viento pueden activar el dolor.
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Curso recurrente: el dolor aparece en crisis repetidas, con periodos de remisión y recaídas que pueden volverse más frecuentes con el tiempo.
¿Qué es la neuralgia del trigémino?
El dolor relacionado con el nervio trigémino suele ser unilateral, en forma de crisis, correspondiendo a una o varias de las tres ramas del nervio.
La neuralgia del trigémino es un tipo de dolor crónico que afecta a la cara. Causa dolor, ardor repentino o sensación de shock extremo.
La primera rama afectaría a la parte superior de la cara (en torno a la ceja), la segunda afectaría al tercio medio (a la de la nariz y labio superior), y la tercera al tercio inferior (zona del labio inferior).
Las crisis se ciñen estrictamente a estas zonas y cursan con brotes de dolor muy severo, incapacitante, inmovilizante, que impide cualquier actividad.
El dolor suele definirse como “rampazos”, o “descargas eléctricas”, que generalmente duran segundos y se desencadenan ante el más mínimo estímulo: el roce sobre la piel, el parpadeo, la masticación o la deglución (1).
Estas crisis dolorosas pueden darse aisladas en el tiempo, o sucederse una detrás de otra, continuamente, sin dejar que el paciente se relaje, generando miedo y ansiedad.
Tipos de neuralgia
La neuralgia del trigémino se mencionó por primera vez en un texto medieval persa, un poco después del año mil, aunque no fue descrita en la literatura médica hasta el año 1677 (2).
Su causa fue desconocida durante años, aunque ya en este escrito se refiere la posibilidad de que un vaso sanguíneo irrite por compresión la raíz del nervio, hipótesis que no fue demostrada hasta los recientes años 70 (3).
Actualmente, se pueden clasificar tres tipos de neuralgia del trigémino:
- Neuralgia clásica: Se evidencian cambios morfológicos en la raíz nerviosa, debidos a compresión de la misma por un vaso sanguíneo.
- Neuralgia secundaria: causada por una enfermedad concreta, como podría ser una esclerosis múltiple o un tumor, especialmente meningiomas o neuromas de fosa posterior.
- Idiopática. No hay ninguna causa conocida.
Tratamientos farmaceúticos
El tratamiento de elección es la administración de carbamazepina u oxcarbazepina, los fármacos antiepilépticos con mayor nivel de evidencia.
Estos medicamentos obligan a realizar analíticas periódicamente, para ir valorando la función hepática y renal (4).
La ozonoterapia sistémica, perfectamente tolerada, ha demostrado su eficacia protectora de estos órganos, y puede ser una alternativa en pacientes delicados que necesiten esta medicación para poder tener calidad de vida (5-12).
Si se detecta una compresión vascular se valorará el tratamiento con microcirugía para liberar la raíz nerviosa (13).
En los casos en que la neuralgia no responda a carbamazepina u oxcarbazepina se podrán ensayar otros medicamentos, generalmente depresores del sistema nervioso central, pues se trata de disminuir la excitabilidad de las neuronas trigeminales.
El baclofeno o la lamotrigina, entre otros, podrían ser ensayados (14).
Si un solo medicamento no resulta eficaz cabe la opción de emplear una combinación de varios.
En todo caso, las dosis y los medicamentos se ajustarán secuencialmente, según la eficacia y la tolerabilidad de cada paciente.
Tratamientos alternativos
Si no hubiese mejoría con los tratamientos farmacológicos pasaríamos a los tratamientos invasivos, realizando en primer lugar pequeños bloqueos periféricos en las zonas “gatillo” (cuyo estímulo “dispara” las crisis).
Éstos se podrán repetir periódicamente, ya que apenas molestan y el riesgo es mínimo. Se ha visto que esta estrategia potencia el efecto de los medicamentos (15).
Una alternativa para los casos más rebeldes sería la rizotomía percutánea.
Consiste en causar una lesión selectiva (térmica, química o compresiva) del ganglio o de las raíces del trigémino que estén afectadas.
No sin complicaciones, esta técnica ha demostrado resultados favorables, siempre en manos expertas (16).
El dolor o algia facial constituye un síndrome doloroso localizado en las estructuras cráneo faciales, bajo el cual se agrupan un gran número de enfermedades en las que se incluyen patologías neurales periféricas o centrales, intraorales (dientes, maxilar superior, periodoncio y mandíbula), nariz y cavidades paranasales, ojos y oídos, ligamentos, músculos de la cabeza y vasos sanguíneos; así como también, de la articulación temporomandibular.
Se entiende por dolor facial crónico aquel que tiene, al menos, seis meses de evolución (1).
Tipos de dolor
Es fundamental tener un buen diagnóstico pues son varios los tipos de dolor facial, cada uno con sus particularidades terapéuticas: un buen diagnóstico nos acercará a un tratamiento más adecuado.
Una vez que se haya descartado una causa neurológica, otros especialistas, como el otorrinolaringólogo o el dentista tendrán que determinar si pudiera tratarse de algún problema relacionado con otras estructuras.
El dentista es especialmente importante, ya que la mayoría de los dolores faciales se relacionan con los dientes, su sistema de sujeción (sistema periodontal), la articulación de la mandíbula o los músculos de la cara y el cráneo.
Referencias:
1.-M.T. Montgomery. Extraoral facial pain. Emerg Med Clin NorthAm, 18 (2000), pp. 577-600
Preguntas frecuentes
Las más frecuentes son neuralgia del trigémino, sinusitis, bruxismo, trastornos de la articulación temporomandibular (ATM), migraña o problemas dentales.
Suele manifestarse como descargas eléctricas breves, intensas y repetitivas en un lado de la cara, desencadenadas al hablar, masticar o tocar la zona.
Si el dolor es intenso, persistente, recurrente o interfiere con tu vida diaria, es recomendable una valoración médica especializada.
Sí. El tratamiento depende de la causa e incluye medicación, fisioterapia, ozonoterapia, infiltraciones o técnicas intervencionistas en casos específicos.