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¿Influye lo que comes en el dolor que sientes? La respuesta es sí

17 de mayo, 2025 Tiempo de lectura: 4 min

El dolor crónico no solo afecta al cuerpo. También condiciona tu calidad de vida, tu ánimo, tu rutina y, muchas veces, tus ganas de hacer cosas.¿Cuántas veces has sentido que las rodillas no te responden o que ese dolor persistente en la espalda o los riñones no te deja vivir como antes? 

La mayoría de las veces lo afrontamos con medicamentos y soluciones rápidas. Pero en Clinalgia apostamos por una visión más completa y preventiva: una buena alimentación puede ser clave para aliviar el dolor crónico. Y no lo decimos nosotros, lo dice la ciencia.

Alimentación y dolor crónico

La alimentación es una primera línea de tratamiento en el paciente con dolor crónico. Su impacto sobre el equilibrio del sistema digestivo permite modular el entorno bacteriano que determina la inmunidad y la inflamación sistémica y cerebral.

En Clinalgia lo tenemos claro desde hace años: en nuestros planes de tratamiento multimodal para pacientes con dolor complejo, las indicaciones dietéticas son fundamentales, y nuestros pacientes cuentan con el apoyo de una nutricionista experta en dolor.

Alimentación y evidencia científica

Existen numerosos estudios que confirman que la dieta influye directamente en cómo sentimos y gestionamos el dolor. Un metaanálisis publicado en la revista Nutrients (Drăgan et al., 2020), que revisó más de 270 estudios y seleccionó 38 ensayos clínicos, concluyó que determinados patrones alimentarios ayudan a reducir el dolor crónico.

¿Por qué una dieta antiinflamatoria ayuda a nuestro cuerpo?

Cuando vivimos bajo estrés continuo, descanso insuficiente, sufrimos una enfermedad crónica o seguimos una alimentación que no responde a las necesidades reales de nuestro cuerpo, el organismo entra en un estado de inflamación persistente. Este entorno inflamatorio desequilibra el sistema nervioso, altera la microbiota intestinal y amplifica la percepción del dolor, incluso sin una causa física evidente.

Comer de forma acelerada, sin atención o con alimentos poco adecuados solo alimenta ese círculo de inflamación y malestar.

¿Por qué es importante saber qué comer?

Muchas formas de dolor crónico tienen detrás una inflamación de bajo grado sostenida. Y aunque no siempre somos conscientes, la forma en que comemos puede alimentar esa inflamación o ayudar a calmarla.

La alimentación moderna, rica en ultraprocesados, azúcares y antinutrientes ocultos, harinas refinadas y grasas de baja calidad, favorece un entorno inflamatorio que mantiene el dolor activo.

Pero también existen alimentos con capacidad moduladora que ayudan al cuerpo a recuperar el equilibrio y aliviar el dolor desde dentro.

¡Ahí va una lista de súper alimentos anti-dolor!

•  Verduras de hoja verde: espinacas, acelgas, rúcula o kale
Pescado azul pequeño: sardinas, boquerones o caballa (omega-3 puro y limpio)
Frutas ricas en polifenoles: arándanos, granada, frambuesas
Aceite de oliva virgen extra (AOVE): siempre en crudo
Compuestos azufrados: ajo, cebolla, puerro
Especias antiinflamatorias: cúrcuma (con pimienta), jengibre, romero, tomillo
• Aguacate: grasas saludables y antioxidantes naturales

Con las combinaciones adecuadas, estos alimentos se convierten en platos sabrosos, nutritivos y fáciles de preparar.

Si quieres hacerlo de forma realmente sencilla, personalizada y efectiva, nuestro Gabinete de Nutrición está aquí para ayudarte.

¿A quién puede beneficiar este tipo de alimentación?

Aunque todos deberíamos seguir una alimentación antiinflamatoria para mantener una salud óptima, su impacto es especialmente relevante en casos como:

Fibromialgia y síndrome de fatiga crónica
Artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunes
Dolor musculoesquelético crónico (lumbar, cervical, articular)
• Migrañas y cefaleas tensionales
Dolor neuropático, como en la neuropatía diabética, esclerosis múltiple o neuralgias
Trastornos digestivos funcionales, como el síndrome de intestino irritable, disbiosis intestinal o permeabilidad aumentada
Dolor postquirúrgico o asociado a tratamientos oncológicos
• Trastornos metabólicos inflamatorios, como diabetes tipo 2, resistencia a la insulina, sobrepeso u obesidad.

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Dr. Javier Hidalgo Tallón
Escrito por Dr. Javier Hidalgo Tallón